
Grabada originalmente para A Sommelier’s Insight, el podcast oficial de la Association de la Sommellerie Internationale en colaboración con ASI Magazine, una conversación reciente con Harry Symington y Maria Boumpa ofreció un recordatorio oportuno de que la formación de un gran sommelier no ocurre únicamente a través del estudio. Harry Symington, Associate Marketing Director en Symington Family Estates, y Maria Boumpa, IWSC UK Sommelier of the Year, Restaurant Manager y Wine Director en Da Terra en Londres, hablaron sobre el papel que el aprendizaje inmersivo puede desempeñar en la comprensión del vino, el servicio y el sentido de lugar por parte de un sommelier. Su conversación se centró en el Douro Somm Camp, una iniciativa desarrollada por Symington Family Estates para llevar a sommeliers al Douro y a Porto con el fin de ofrecer una comprensión más profunda y directa del Port y de la región en su conjunto.
En el mundo del sommelier, gran parte de la atención se dirige naturalmente a las competiciones, certificaciones y exámenes. Estos siguen siendo indicadores importantes de desarrollo y logro, pero no cuentan toda la historia. Detrás del conocimiento técnico y del servicio pulido existe otro tipo de educación, arraigada en el paisaje, la conexión humana y la experiencia vivida. Es ahí donde programas como el Douro Somm Camp encuentran su relevancia.
Para Boumpa, la relación entre el estudio estructurado y la experiencia sobre el terreno no es una elección entre uno u otro. Más bien, ambos se refuerzan mutuamente. Tras haber completado diversas certificaciones en vino antes de entrar en competición, ve una línea clara que conecta la preparación académica, el rendimiento competitivo y la inmersión en la región. “La mejor manera de entender una región vinícola es visitarla”, afirma. “Todo está muy, muy conectado.”
Su ascenso en la competición ha sido reciente y notable. Su primera competición como sommelier fue en 2024, donde obtuvo el tercer puesto en el Reino Unido. Un año después, ganó el título de UK Sommelier of the Year. Mientras algunos aún intentan separar los exámenes de la competición, Boumpa los ve impulsados por una misma mentalidad: disciplina, curiosidad y un deseo constante de mejorar. La visita a una región añade entonces una capa completamente distinta, transformando la información en algo vivido y memorable.
Esa fue una de las principales impresiones que se llevó del Douro Somm Camp. Como muchos sommeliers, ya contaba con una base de conocimiento sobre el Port y el Douro antes de llegar. Sin embargo, estar en la región cambió la profundidad de esa comprensión. “Lo único que no puedes obtener de un libro es el sentido de lugar y las personas, y cómo el mundo del vino está conectado con la tradición, la gastronomía y la vida cotidiana en una región vitivinícola”, señala. En el Douro, esa conexión es especialmente evidente. Los vinos de la región son inseparables de su historia, su río, su gastronomía y su ritmo de vida.
Boumpa también quedó impresionada por la complejidad de la región. Para muchos profesionales y consumidores, el Port sigue siendo el punto de referencia más evidente, pero el programa le permitió ver el Douro en términos más amplios. “Participar en el Douro Somm Camp me ayudó a entender la región y los distintos estilos de Port, pero también que hay mucho más que Port”, explica. Para un sommelier, esa perspectiva ampliada es fundamental. Enriquece no solo la explicación técnica, sino también la forma en que los vinos se presentan a los clientes.
Harry Symington explicó que el programa surgió de los esfuerzos educativos previos de la empresa a través de School of Port. Lanzado en 2020 durante el periodo de confinamiento, School of Port comenzó como una plataforma digital creada para mantener el contacto con el sector cuando los viajes y eventos presenciales no eran posibles. Empezó con masterclasses en línea y posteriormente se amplió hacia contenidos educativos más completos tanto para profesionales como para consumidores. Con el tiempo, el equipo comprendió que, aunque los recursos digitales proporcionan una base sólida, no pueden sustituir plenamente el impacto de la experiencia directa en la región.
“Siempre sabemos que los sommeliers son una audiencia clave”, afirma Symington. “Si conseguimos que realmente sientan el sentido de lugar, la magia de los vinos, esperamos que se conviertan en embajadores no solo de nuestros vinos, sino de toda la región.” Esa convicción llevó al lanzamiento del primer Douro Somm Camp en 2022, seguido de nuevas ediciones en 2023 y 2024, con el programa regresando ahora tras una breve pausa.
La estructura del programa refleja la naturaleza específica de la producción de Port y la historia más amplia del Douro. Los participantes recorren tanto el valle del Douro como Porto, un itinerario que refleja la identidad dual de la región: viñedos río arriba y bodegas de envejecimiento en la ciudad. A lo largo de varios días, participan en una serie de masterclasses y catas que exploran los estilos de Port, las diferencias entre casas, el papel del terroir, la viticultura, la adaptación al clima y los aspectos prácticos del servicio y la presentación del Port en el canal horeca. No se trata simplemente de catar vinos, sino de situarlos dentro de un contexto completo.
Ese contexto incluye la gastronomía, algo que Boumpa destacó como especialmente relevante. Una de las impresiones más fuertes que se llevó del programa fue ver el Port integrado a lo largo de toda una comida, en lugar de reservarlo exclusivamente para el postre. “Todo estaba acompañado por la cocina local”, explica. “Tuvimos comidas en las que el Port estaba presente de principio a fin.” Esta experiencia abrió nuevas formas de pensar cómo la categoría puede funcionar en un restaurante. En lugar de limitarse al final de la comida, el Port puede integrarse en distintas etapas del servicio, según el estilo, la temperatura y el maridaje.
Este cambio de perspectiva tuvo consecuencias prácticas en Da Terra. Boumpa señala que la experiencia animó a su equipo a utilizar el Port de forma más activa en maridajes y a hablar de él con mayor confianza. También reforzó la importancia de la presentación. “La ubicación del Port, su visibilidad, especialmente con formatos grandes, es muy importante y puede impulsar las ventas”, comenta. La visibilidad genera curiosidad, y la curiosidad abre la puerta a la conversación. Preguntas sobre tawny, colheita o single quinta se convierten en oportunidades para contar una historia más rica sobre la región y sus vinos.
También considera que el papel del sommelier es central en este intercambio. “Como sommeliers, somos realmente los defensores de las regiones vinícolas”, afirma. “Somos la conexión entre la región, la elaboración del vino y el cliente que lo consume.” Esta idea cobra aún más relevancia en una época en la que los consumidores tienen acceso a más información que nunca, pero no siempre al contexto necesario para interpretarla. El valor del sommelier no reside solo en el conocimiento, sino en la capacidad de traducir una región de forma significativa para el cliente.
Symington expresó una visión similar desde el lado del productor, comparando a los sommeliers con figuras clave en la difusión cultural. “Siempre he comparado a los sommeliers con los DJs de los años 60 y 70”, dijo. “Si no están poniendo nuestras canciones, no vamos a tener visibilidad.” Es una forma clara de explicar por qué la inversión en educación del sommelier sigue siendo esencial, especialmente para una categoría como el Port, que debe equilibrar tradición y relevancia en un contexto de consumo cambiante.
Ese equilibrio es fundamental en la estrategia actual de Symington Family Estates. Es necesario mantener una relación sólida con los consumidores tradicionales de Port, muchos de los cuales lo disfrutan en contextos más clásicos, y al mismo tiempo abrir la categoría a nuevas audiencias con hábitos de consumo diferentes y menos formales. El crecimiento del turismo en Portugal ha contribuido a ello, exponiendo a nuevos consumidores a estilos como el tawny servido frío, el white Port y momentos de consumo más informales. El reto es mantener ese vínculo una vez que regresan a sus mercados de origen.
Parte de ese trabajo implica animar a los sommeliers a pensar de manera más amplia sobre cómo servir y comunicar el Port. Boumpa menciona los cócteles como una vía, así como el servicio por copas y la integración en maridajes. No se trata de abandonar las asociaciones clásicas del Port con el queso, el chocolate o el final de la comida, sino de ampliar su campo de aplicación. En ese sentido, el programa no solo es educativo, sino también orientado hacia el futuro.
El cambio climático es otro de los temas que forman parte del programa y, cada vez más, del conocimiento necesario para un sommelier. Symington señala que la empresa cuenta con décadas de datos climáticos que muestran claramente la evolución de las condiciones en el Douro, con temporadas más cálidas y precipitaciones más irregulares. “No hay duda de que el clima está cambiando”, afirma. La adaptación se ha convertido en una prioridad, apoyada por investigación interna y ensayos a largo plazo en el viñedo. Compartir esta información con sommeliers es clave para que puedan hablar del futuro de la región con precisión y credibilidad.
Para Boumpa, uno de los valores añadidos del programa fue la diversidad internacional de los participantes. No se trata solo de un viaje educativo, sino de un punto de encuentro entre sommeliers de distintos mercados, cada uno con su propia perspectiva sobre el vino, el servicio y el consumo. “Es una muy buena forma de conectar con personas de todo el mundo”, afirma. Estos intercambios amplían el valor de la experiencia más allá del Douro, creando una red profesional unida por una vivencia compartida.
El proceso de selección también refleja la seriedad del programa. Symington explica que los participantes suelen ser sommeliers destacados en sus respectivos países, a menudo ganadores de competiciones nacionales. El resultado es un grupo altamente motivado e influyente, con capacidad para trasladar lo aprendido a programas de restauración ambiciosos y, en algunos casos, al escenario competitivo. Para Symington Family Estates, ver a estos participantes progresar en sus carreras es una parte importante de la recompensa.
Lo que emerge de esta conversación no es solo el retrato de un programa educativo exitoso, sino una reflexión más amplia sobre lo que hoy debe incluir la formación del sommelier. El estudio técnico sigue siendo indispensable. También lo son la cata a ciegas, la teoría y el dominio del servicio. Pero el vino sigue siendo, en esencia, un producto de lugar y de personas. Un sommelier que ha estado en los viñedos, ha probado la cocina local, ha escuchado a productores y ha vivido el ritmo de una región siempre regresará con algo que no puede adquirirse completamente a través de libros o pantallas.
El Douro Somm Camp no sustituye la educación formal. La profundiza. Y al hacerlo, recuerda que los sommeliers más completos no son solo aquellos que dominan los datos, sino aquellos capaces de darles vida con perspectiva, memoria y sensibilidad. Como resume Boumpa, “Nunca sabes lo suficiente. Siempre hay algo más que aprender.”



