
Por Joseph Mounayer | ASI Magazine
Joseph Mounayer es una figura destacada de la sommellerie libanesa y una de las fuerzas impulsoras de la Sommeliers Academy Lebanon. A través de la educación y la mentoría, contribuye a formar una nueva generación de profesionales libaneses del vino con certificación internacional.
Creo que hay un momento que todo educador anhela vivir. Para mí, es aquel en el que un estudiante deja de limitarse a recibir información y comienza a comprenderla de verdad. Durante el programa inaugural de la Sommeliers Academy Lebanon, ese momento se produjo una y otra vez.
Me enorgullece informar que doce hombres y mujeres de distintas partes del Líbano se reunieron con un objetivo común: iniciar un recorrido formativo para convertirse en sommeliers. Lo que siguió fue mucho más que una preparación para un examen. Fue una transformación para quienes aceptaron el desafío y también para mí, como mentor y testigo de la evolución de la sommellerie en el Líbano.
El Líbano produce vino desde hace milenios. Sus viñedos, sus productores y su cultura vitivinícola gozan de reconocimiento internacional. Sin embargo, durante mucho tiempo faltó una pieza: un itinerario formativo estructurado y reconocido internacionalmente para los profesionales que cada día sirven y promueven el vino libanés.
La Association des Sommeliers du Liban (ASLIB) fue fundada para contribuir a cambiar esta situación. Con la creación de la Sommeliers Academy Lebanon, la asociación desarrolló desde cero un programa educativo. Basado en los rigurosos estándares de la Association de la Sommellerie Internationale (ASI), fue concebido para formar a profesionales del vino capaces de representar al Líbano con confianza tanto dentro del país como en el ámbito internacional.
Los doce participantes no eran principiantes. Eran profesionales que ya formaban parte de la industria vitivinícola libanesa. Entre ellos había productores de vino, incluido uno de Skarya; un ingeniero agrónomo de Muse du Liban; y un bartender. Ixsir, por sí sola, estuvo representada por el director de su bodega, dos responsables de ventas y un especialista en degustaciones y visitas guiadas. A ellos se sumaron varios apasionados del vino decididos a formalizar sus conocimientos.
Esta diversidad de experiencias dio lugar a conversaciones más enriquecedoras, debates más agudos y un entorno de aprendizaje que siempre se sintió verdaderamente vivo.
El programa se impartió en formato híbrido. Yo dirigí las sesiones en Beirut, mientras que Jean-Vincent Ridon participó en directo en cada clase a través de Zoom desde Sudáfrica. Cabe destacar que Jean-Vincent ofreció gratuitamente su tiempo y sus conocimientos, movido por un profundo afecto por el Líbano y su cultura vitivinícola. Fue un gesto de extraordinaria generosidad, un testimonio de la pasión que inspira este proyecto y una expresión del espíritu global de la sommellerie.
«Esta ha sido la mejor experiencia de mi vida», afirmó la graduada Larissa Youssef, expresando un sentimiento compartido por muchos de sus compañeros.
Los doce participantes aprobaron satisfactoriamente el examen ASI Prep. Una tasa de aprobación del cien por cien para un programa nuevo, en un país que atraviesa desafíos extraordinarios, es un logro verdaderamente excepcional.
Nada de esto ocurrió de manera aislada. Quisiera agradecer a la Gérard Basset Foundation, creada en honor del fallecido Gérard Basset OBE MS MW, Mejor Sommelier del Mundo de la ASI 2010. Bajo la dirección de su esposa, Nina, y de su hijo, Romané, la Fundación reconoció inmediatamente el potencial de la Sommeliers Academy Lebanon. Su apoyo financiero hizo posible que los participantes cursaran el programa, mientras que la vinculación de la Academia con la ASI proporcionó a la iniciativa un importante marco internacional.
Muse du Liban aportó a la Academia prestigio cultural y un profundo sentido de propósito, mientras que Annahar Media Group ayudó a dar visibilidad pública al desarrollo de la sommellerie en el Líbano. Merece un agradecimiento especial Madame Nayla Tueni, cuyo compromiso personal y generoso apoyo resultaron invaluables durante todo el proceso. Umami, una bodega libanesa que cree firmemente en el futuro de la industria vitivinícola del país, también fue desde el principio un socio natural y entusiasta.
¿Qué viene ahora? Creemos que la Sommeliers Academy Lebanon está llamada a convertirse en una verdadera institución. Los futuros programas abrirán caminos hacia niveles superiores de certificación de la ASI, respaldando nuestra ambición de consolidar al Líbano como un centro reconocido de formación de sommeliers en Oriente Medio.
También me enorgullece enormemente anunciar que Albin Mounayer —sí, es mi hijo— llevará esa ambición al escenario internacional cuando represente al Líbano en el Concurso ASI Mejor Sommelier del Mundo, que se celebrará en Lisboa, Portugal, del 11 al 17 de octubre de 2026.




